Cristina volvió a convocar a UIA y a CGT para «pacto social»

Argentina – 28/04/2011 – Ambito Financiero – Pág. 3 – Tiempo de Lectura: 3′ 43»
 
LO ANUNCIÓ UN DÍA DESPUÉS DE LA FOTO de MENDIGUREN-MOYANO. «AUMENTOS DEBEN ACOMPAÑAR LA RENTABILIDAD»
La respuesta del Gobierno al discurso del martes de José Ignacio de Mendiguren (flamante presidente de la UIA), pero -sobre todo- a su foto con el mandamás de la CGT, Hugo Moyano, no se hizo esperar: fue Cristina de Kirchner quien convocó a renovar el tantas veces postergado «diálogo social» entre empresarios y trabajadores. Un día antes, De Mendiguren había pedido en su alocución inaugural como titular de la central fabril que patronos y obreros volvieran a la mesa en la que deben decidirse los temas centrales del desarrollo argentino. Recibió como respuesta de parte de Moyano (cuando se le preguntó si resucitaba el «pacto social») un duro: «Qué pato ni pato; es el pato de la boda».Quizás por su difícil relación con el camionero (quien, según dijo un dirigente empresario, el martes tuvo «su primera foto civilizada en años» en la UIA), la Presidente no aguardó ni un día completo para pedir «articular el diálogo» entre industriales y gremios con la participación del Gobierno. Se trata, obviamente, de un gesto más con vistas a la próxima elección que de una intención concreta. Ya pasó antes. En diálogo con este diario, De Mendiguren admitió que algunos directivos de la entidad habían leído el gesto como «un intento de colocar una cuña entre la UIA y Techint, pero yo no lo veo así. En todo caso, no voy a entrar en confrontaciones que no llevan a ningún lado. Hay que pacificar».El industrial participó del acto en que Cristina presentó un proyecto de ley limitando la propiedad extranjera sobre tierras rurales. Allí compartió la primera fila con -entre otros- Hebe de Bonafini. En su discurso, la mandataria adelantó que tiene intenciones de recibir a la nueva cúpula de la UIA la semana que viene, tras el regreso de De Mendiguren de Roma, adonde viaja hoy por invitación oficial para tomar parte de los fastos por la beatificación de Juan Pablo II. El dirigente regresa el martes por la mañana, y casi sin dormir participará del primer encuentro del comité ejecutivo de la central (la «mesa chica») en el que se discutirá qué temas llevarán esta vez a la nueva convocatoria presidencial. Según pudo saber este diario, la agenda de los empresarios pasa básicamente por detener la avalancha de pedidos salariales de los gremios, que -como se esperaba- toman como base el 24% ya pactado por Moyano para sus camioneros. ¿Qué quedaría por discutir, entonces, si la pauta salarial ya está fijada? Los empresarios quieren hablar de temas estratégicos, pero también de parar la ofensiva de quienes «corren por izquierda» a la CGT oficial; su temor es que se repita la experiencia de 1975, cuando parecía que el metalúrgico Lorenzo Miguel dominaba el panorama sindical, pero terminó en una hiperinflación que desembocó en el Rodrigazo. La Presidente pareció coincidir con esa preocupación, cuando dijo que «la conflictividad no puede arruinarnos el modelo, no puede-como nos sucedió en Santa Cruz- el sector empresario perder, luego de 24 días de huelga, 300 millones de dólares. Debemos replantearnos todos nosotros cómo abordamos problemas como el conflicto social y la puja por la distribución del ingreso». Y agregó que «los empresarios han tenido excelentes rentabilidades y es necesario comprometer a los trabajadores en la obtención de mayor grado de rentabilidad, para poder mejorar entre todos el funcionamiento del modelo». En otras palabras: los aumentos deberían acompañar a la mayor rentabilidad que generen los trabajadores. Obviamente, De Mendiguren saludó ese pasaje con alegría. Excluidos: De modo llamativo, la convocatoria de Cristina se limitó a la UIA y a la CGT, excluyendo de manera explícita a otras centrales empresarias y sindicales, como la AEA -a la que consideran en el Gobierno como uno de sus principales enemigos por la relevancia que tienen allí Clarín y Techint- y la CAME, y la CTA, a la que nunca (y menos ahora, con una conducción distante del Gobierno) la dejaron jugar en las grandes ligas. Hay que apuntar también que el discurso presidencial marcó un nuevo, aunque sutil, intento por controlar a Moyano, que mañana -según dice- «reventará» la 9 de Julio con su acto por el Día del Trabajador. Este acercamiento del gremialista (que concurrió a la UIA por invitación personal de De Mendiguren, de quien se había distanciado hace varios meses) a los empresarios prendió una luz de alarma en la Casa Rosada. La respuesta fue este nuevo llamado al diálogo. Por ahora, y pese a las intenciones enunciadas ayer por Cristina, no hay fecha para ese encuentro. De Mendiguren, un optimista contra toda evidencia, dijo: «Con Moyano hay que hablar, con o sin el Gobierno como parte. Es muy bueno que la Presidente haya tomado esta iniciativa».
Por: Sergio Dattilo
Abrazo entre la Presidente y José Ignacio de Mendiguren, titular de la UIA. Por razones obviamente opuestas, Hebe de Bonafini y Daniel Funes de Rioja (vicepresidente de la central fabril) miran la escena con expresión de duda.

(Información General – Actividad Económica – Panorama Económico)

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